Mitos y verdades sobre el cáncer
9 de enero de 2023La Fundación FERO, en este sentido, además de promover y explicar los descubrimientos de la investigación oncológica y comunicar los esfuerzos de la comunidad científica para eliminar el cáncer, promueve la precaución y las revisiones periódicas, así como el conocimiento fiable y científicamente contrastado de la enfermedad para dotar a la población de las herramientas necesarias para hacer frente al cáncer.
El objetivo de este artículo es desmitificar y romper leyendas urbanas sobre el cáncer, para estar bien informados y promover así la prevención, la detección precoz y el apoyo adecuado a las personas con cáncer.
Los mitos o leyendas urbanas más comunes sobre el cáncer
Consumir soja aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama.
Se ha demostrado que, después de consumir grandes cantidades de soja, los animales experimentan un aumento de estrógenos que puede provocar el desarrollo de ciertos cánceres de mama. Pero el estrógeno de la soja no parece tener efectos negativos en los humanos.
Al contrario, cada vez hay más pruebas de los beneficios de consumir alimentos a base de soja como el tofu, el tempeh, el edamame, el miso y la leche de soja, ya que son excelentes fuentes de proteínas y perfectos sustitutos de alimentos menos saludables como las grasas animales y las carnes rojas o procesadas.
El cáncer es hereditario.
Los cánceres hereditarios son el resultado de mutaciones en la línea germinal de genes específicos que hacen a una persona más susceptible al cáncer. Lo que se hereda es la susceptibilidad a padecer cáncer y no la certeza de desarrollarlo.
Entre los principales cánceres con un componente hereditario están el de mama y el colorrectal.
El cáncer es una enfermedad moderna.
Se han encontrado signos de la enfermedad en fósiles de homínidos africanos de hasta 1,7 millones de años de antigüedad y existen registros de la enfermedad durante el antiguo Egipto que se remontan al año 4000 a.C. Además, las primeras descripciones del cáncer, incluso su nombre, se remontan a la Grecia clásica.
Hoy en día, sin embargo, hay más avances que facilitan la detección precoz y el diagnóstico de la enfermedad.
La quimioterapia mata lo bueno y lo malo.
Sin embargo, en nuestro cuerpo tenemos células que se reproducen a un ritmo muy rápido y que no son cancerosas y que también se ven afectadas por estos medicamentos como, por ejemplo, las células que producen sangre en la médula ósea, los folículos pilosos (raíces del pelo) o las células de la boca, el tubo digestivo y los órganos del aparato reproductor.
El daño causado a las células sanas del organismo que crecen rápidamente da lugar a los efectos secundarios de la quimioterapia.
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